Sigue la investigación por las niñas abusadas por Policías en Paraná

Una de las adolescentes abusadas por efectivos de la Guardia Especial fue trasladada del hogar a otra institución. Explicaron las actuaciones del Copnaf tras el aberrante hecho. Cinco policías estarán 45 días con prisión preventiva.

La Justicia dispuso 45 días de prisión preventiva para cinco policías a los que se acusa del delito de abuso sexual calificado sobre dos nenas, de 13 y 14 años, hecho que habría ocurrido en la madrugada del martes 5 del actual en la dependencia que la fuerza posee en las viejas instalaciones del Ferrocarril Urquiza.

La fiscal Valeria Vilchez, de la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso, había pedido 60 días de prisión preventiva, pero el juez de Garantías Mauricio Mayer decidió reducir la condena provisional, aunque mantuvo la figura penal con la que la fiscal encuadró los hechos: abuso sexual calificado por cuanto los autores a los que se les achaca los hechos son funcionarios policiales.

Tercera testigo

Las dos nenas estaban bajo la guarda del Estado, al cuidado en lo que antes se llamaban hogares de menores y que ahora se han reconvertido en residencias socioeducativas que tienen una peculiaridad: son de puertas abiertas.

Esto es, los menores alojados allí ingresan y salen cuantas veces quieren, aunque siempre bajo el conocimiento de los responsables de la institución.

Las dos nenas estaban alojadas en la residencia socioeducativa Mujercitas, ubicada en calle 9 de julio 100, de donde salieron con la promesa de regresar.

Pero no regresaron y entonces las autoridades del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) activaron la búsqueda, con un pedido de localización que remitieron a la Policía. La Policía, al final, las halla y las restituyó al hogar. Pero allí las nenas contaron una historia espeluznante: habían sido abusadas en un vagón abandonado del exFerrocarril Urquiza por un grupo todavía no bien determinado de policías, entre 5 y 7.

Una de ellas, además, llegó con lesiones, por lo que fue derivada al Hospital Materno Infantil San Roque, donde ayer todavía permanecía internada, según reveló el abogado Ariel Villanueva, director de Restitución de Derechos del Copnaf.

Entonces, se activó lo que establece el protocolo de abuso de menores, vigente en Entre Ríos desde 2010.

La primera funcionaria judicial que estuvo al tanto de los hechos fue la defensora Susana Carnero. Luego, Carnero dio intervención a la fiscal Valeria Vilchez, de la Unidad de Violencia de Género y Abusos del Poder Judicial.

Lo primero fue recibir el testimonio de las dos nenas mediante el sistema de Cámara Gesell, procedimiento que contó con la asistencia de técnicos del Copnaf. No sólo se recibió el testimonio de las dos nenas, sino de una tercera, que fue testigo circunstancial de los hechos.

Con esos datos, la fiscal Vilchez pudo elaborar el pedido de prisión preventiva contra 5 policías a los que las menores pudieron identificar en una rueda de reconocimiento.
«Nos dieron indicadores de los hechos que nos fueron de gran utilidad», afirmó la funcionaria judicial.

Abusada fue trasladada
Desde el Copnaf evitaron brindar ningún detalle que llevara a identificar a las menores y menos dar datos respecto de su paradero. Una de las nenas, de 13 años, permanece internada en el Hospital San Roque, la otra fue reubicada en otra residencia socio educativa.

«Queremos ser muy prudentes en este caso. Las nenas vienen de una realidad durísima, y están bajo la guarda del Copnaf, y se alojan en residencias que tienen un régimen abierto. Ese es el regimen que hay en nuestras instituciones, adonde los chicos van por medidas excepcionales. Son chicos que vienen de situaciones difíciles, muy complejas», aseguró Villanueva.

Resaltó el funcionario que no bien se enteraron del caso, hubo una actuación inmediata, «con una buena articulación con el Ministerio Pupilar (la Defensoría), y la aplicación del protocolo de abuso, señaló. Hay que tener en cuenta que estamos frente a un hecho gravísimo. Pero no es nada diferente de lo que le puede ocurrir a cualquier nena; no es que por estar en una residencia socioeducativa les ocurre esto».

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