Confundió un centro de detención con un problema de bacheo

Martiniano Molina no pudo responder cuando le consultaron por el Pozo de Quilmes, que fue un centro de detención clandestino que funcionó en su municipio durante la última dictadura cívico-militar. El intendente pidió disculpas.

El intendente de Quilmes, Martiniano Molina, tuvo este jueves un traspié ante una pregunta de un periodista acerca del Pozo de Quilmes, el centro de detención y la maternidad clandestino que funcionó durante la última dictadura cívico-militar en su ciudad, donde actualmente actúa la brigada de investigaciones del municipio.

En una entrevista enmarcada en el 40 aniversario del último golpe de Estado, un periodista preguntó por el futuro del Pozo de Quilmes, conocido también como el «Chupadero Malvinas», dado que hay un proyecto para convertirlo en un museo de la memoria.

Molina repreguntó a qué se refería con la pregunta y, ante más precisiones, dio una extensa respuesta en la que mencionó los problemas de bacheo y otros conflictos de infraestructura y sociales que tiene Quilmes.

–Periodista: Teniendo en cuenta esto de no olvidar y el pedido de que el Pozo de Quilmes se convierta en algún momento en un museo de la memoria, ¿será posible que en algún momento desde el municipio de Quilmes se articule?

–Molina: ¿A qué te referís?

–Periodista: Al pozo de Quilmes que es la brigada.

–Molina: Nosotros estamos trabajando fuertemente para solucionar todos los problemas en Quilmes. Nos encontramos con un municipio complejo, con una administración donde las personas que eran de carrera fueron dejadas de lado. Para resolver los problemas tuvimos que desandar muchísimo. Entonces, cada una de las problemáticas ya sea las cuestiones que tienen que ver con los servicios, en el caso del bacheo, las luminarias, todo lo que tiene que ver con la obra pública, de las escuelas y la situación edilicia del todo el municipio es complejo. Por eso vamos de a poco y destinamos recursos de a poco. Entonces no queremos hacer cosas alocadas. El Gobierno nacional y provincial nos está acompañando. Las obras se van a ver. Estamos haciendo un trabajo fuerte no sólo desde ese lugar sino también con todo lo que tiene que ver con el desarrollo social. Y la verdad que es compleja la situación. Hoy nosotros detectamos más de dos mil casos denunciados de violencia de género en Quilmes. Para resolver el problema hay que reconocerlo y creo que vamos por ese camino.

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Las disculpas de Molina

Este viernes por la mañana, el intendente de Quilmes pidió disculpas por el error y claró que «no había escuchado la pregunta» porque el periodista que se la hizo «hablaba muy bajo».

«Cuando este señor me pregunta, venía de otras preguntas que tenían que ver con seguridad, obras públicas, servicios… Básicamente de gestión», explicó Molina, y agregó: «Yo no entiendo la pregunta porque el periodista la hace muy baja. No se escucha».

«Yo le pido que me repita la pregunta porque no entendí… Y tampoco entiendo lo que me vuelve a decir. Y como yo me había quedado con lo del pozo, y en Quilmes hubo varios barrios en los que le festejaban los cumpleaños a los pozos, porque es tremendo cómo ha quedado nuestra ciudad, entonces yo hablé de eso. Honestamente lo digo», explicó en diálogo con el programa Arriba Juan de La Once Diez.

Consultado sobre la cantidad de horas que demoró en dar a conocer su versión sobre el traspié, el cheff y ex integrante del seleccionado de handball contó que durante el día de ayer trabajó varias horas y que luego se recluyó con su familia.

«Ayer estuve trabajando desde las 8 de la mañana hasta las 15 en el municipio. Cuando salí de allí me fui al Tigre con la familia de mi señora y ahí no tenía señal. Cuando llegué, vi toda esta situación y dije bueno… Lo aclararé mañana», Indicó Molina.

El intendente aclaró que conoce de cerca la historia del centro clandestino de detención de Quilmes. «¿Cómo no voy a conocer qué es el Pozo de Quilmes? Mi familia estuvo vinculada a esa época. Mi padre, Jorge Molina, estuvo vinculado a la resistencia aquí en Quilmes. No era de armas tomar, pero estaba en ese grupo de trabajo», sostuvo.

Además, agregó: «Mi madre lo mismo. Cuando llega Perón en el ’72, mi mamá, embarazada de mi hermana, fue a buscarlo a Ezeiza junto a mi padre. Nosotros tenemos una historia familiar vinculada a eso. Cómo no voy a conocer el Pozo, el Chupadero, que aparte estaba a cuatro cuadras de mi casa»

Por último, Molina se refirió a la necesidad de pedir disculpas por el error. «Me preguntaron si iba a pedir disculpas. Como yo no escucho la pregunta, me parece que pedir disculpas por algo que yo creía que estaba hablando de otra cuestión, me parece que no debería ser. Pero si alguien se ofendió, a mí no me gusta ofender a nadie, ni dañar ni lastimar, entonces le pido disculpas, no tengo ningún problema».

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