La más difícil: Analizan cambiar la manera de enseñar matemática en las escuelas

Es un proyecto del Ministerio de Educación que tiene que ser aprobado por las provincias. Avanzan en la creación del nuevo «currículum nacional de matemáticas» para todos los niveles y la formación docente, que será más corto y simple.o_1527648530

Pasan los años, pasan los docentes, pasan los métodos de enseñanza, sin embargo la Matemática sigue siendo esa materia tan temida, el «cuco» de todas las generaciones. Y los resultados están a la vista: las últimas pruebas Aprender, por ejemplo, mostraron que siete de cada 10 estudiantes salen de la secundaria sin alcanzar un nivel satisfactorio en la disciplina, lo que dificulta su posterior tránsito por la universidad o conseguir un empleo de calidad. ¿Qué pasa que los chicos no están aprendiendo? ¿Dónde están las trabas?

 

Las autoridades nacionales seguramente no tengan todas las respuestas pero se pusieron como meta rediseñar drásticamente la forma en que se enseña Matemática en todos los niveles educativos de nuestro país. Para eso, están tomando los conceptos más importantes de los métodos utilizados en otros países, como Singapur -que es el de mayor éxito en las pruebas internacionales- o Francia, con una tradición educativa similar a la Argentina y que en estos días está iniciando un ambicioso proceso de reforma de la enseñanza de la Matemática.

 

Especialistas de esos países están llegando a la Argentina para explicar a funcionarios y expertos locales en qué consisten sus métodos. Alejandro Finocchiaro, ministro de Educación nacional le dijo a Clarín que «la idea no es comprar modelos enlatados, sino tomar lo mejor de los países con éxito y adaptarlo a la historia pedagógica y la realidad argentina, para así armar el modelo argentino, que luego podremos exportar a otros países del mundo».

 

Como parte de este proyecto, los ministros de Educación avanzan en la creación del nuevo «currículum nacional de matemáticas» para todos los niveles y la formación docente, que será más corto y simple que los actuales, y que contendrá los conocimientos mínimos pero estrictamente necesarios que los alumnos tendrán que dominar para pasar de año.

 

También se avanza en la «Mesa Federal de Matemática», compuesta por un experto en Matemática por provincia que, entre otras cosas, deberá analizar los libros de texto sobre Matemática que compran las provincias y definir cómo deben adaptarse al cambio. También intervendrá sobre los institutos de formación docente.

 

Mercedes Miguel, secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación, le dijo a Clarín que se está avanzando en 2018 con este proyecto, que debe ser aprobado en el Consejo Federal, y que será implementado durante 2019.

 

«Me parece un gran avance que Argentina tenga una discusión de políticas pedagógicas y curriculares. Pero llegar a las prácticas de enseñanza es un trabajo muy complejo. El sistema educativo funciona en base a dispositivos que tienen una larga historia, que se entremezclan con las culturas y los conocimientos de los docentes, que son los actores del sistema. Intervenir implica tener grandes equipos técnicos profesionales en los ministerios, presupuesto para apoyar estas acciones en las provincias y sobre todo continuidad en el tiempo», dijo a Clarín Axel Rivas, director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés.

 

Mónica Agrasar es una de las actoras del sistema. Como profesora de enseñanza de Matemática en los normales 1 y 9 muestra ciertos reparos a los cambios. «Hay mucho desarrollo de la enseñanza de Matemática en el país. Y los resultados en la primaria muestran una leve tendencia a la mejora entre el ONE 2013 y Aprender 2016. Por eso creo que hay que profundizar sobre las actuales líneas de trabajo. No puedo imaginar cómo se puede conciliar las diferencias culturales enormes que hay entre las condiciones en que se desarrolla la educación en Singapur y Argentina».

 

Para Mercedes Miguel, en cambio, hay un factor común que unifica a todos los países. «Todos los chicos tienen el mismo cerebro y por eso la variable que unifica a todos los países que les va bien es que tienen una planificación estratégica y un objetivo concreto. Singapur, por ejemplo, es un país chico y muy centralizado; Canadá tiene un sistema totalmente descentralizado, sin ministerio y sin embargo también le va bien; Australia también es descentralizado y tiene buenos resultados».

 

La funcionaria afirma que en la Argentina los chicos de secundaria tienen unos 90 exámenes por año «de saberes que no son para la vida cotidiana». «En estos momentos tenemos una matemática disociada del resto de las disciplinas. Nos falta mucho de estrategia y método y nos queremos posicionar del lado del alumno que aprende, que necesita aprender».

 

Más allá de métodos y discusión de política pública, el doctor y profesor de Matemática Miguel Jacovkis cree que lo más importante para enseñar la disciplina con éxito es que los docentes dominen el tema y estén entusiasmados. Y puedan transmitir que la matemática no tiene por qué ser aburrida ni «para inteligentes» y que es útil. «La matemática te enseña a encontrar contradicciones, incluso propias. Y sirve para leer la letra chica de los contratos».

Inspirados en las escuelas de Singapur

Así como todo el mundo identifica a Finlandia como el modelo educativo a imitar, en materia de enseñanza de la Matemática la nueva meca es Singapur. Ese pequeño país asiático logró, en pocos años, liderar en esa disciplina en casi todas las pruebas internacionales. Su método consiste en la simpleza y en la vieja máxima de que «menos es más». Tienen una currícula corta, acotada, y muy precisa. Así, los profesores siempre llegan a completar los objetivos. Expertos de Singapur llegaron recientemente a Buenos Aires para explicarles a los ministros de educación provinciales en que consiste su método.

 

Mercedes Miguel, secretaria del Ministerio de Educación, le explicó a Clarín que el método de Singapur tiene dos claves. «Por una parte, toman decisiones en base a evidencia científica. Hacen mucha investigación sobre qué pasa en el aula con los aprendizajes. Son estudios cuantitativos, no cualitativos como impera acá. Lo segundo, es el método: posicionan al alumno en el centro y no al docente. Además, tienen una política de enseñanza de fácil uso para el docente: todo es visual, desde el diseño curricular hasta guías instructivas para la clase. El nivel de llegada a lo que pasa en el aula es altísimo.»

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