Es maestra, duerme en la escuela y lucha contra la deserción escolar en Misiones: «Hay otras maneras de vivir, no sólo plantando tabaco»

Marisa Susana Biechteler trabaja hace 25 años con niños que viven en la extrema pobreza y en general abandonan su educación para trabajar en las plantaciones. Su proyecto, A Casinha da Maestra, fue premiado por su aporte a la comunidad.Marisa-Susana-Biechteler-maestra-SF-12
Marisa Susana Biechteler es maestra hace ya 25 años de la escuela 324 del Paraje km9 en la localidad misionera de Colonia Aurora, en la frontera con Brasil. Al ser una zona atravesada por la producción tabacalera, no es extraño que muchos niños de allí abandonen su educación primaria o secundaria para trabajar, en condiciones de explotación, en los cultivos.

Marisa -que no tiene una vivienda propia aún y duerme en la dirección del colegio- no sólo debe enseñar a sus alumnos (provenientes de distintas zonas urbanas, de la comunidad tekoá Ara Poty y otros asentamientos aborígenes) sino que también debe luchar todos los días contra las condiciones de vida de los niños y adolescentes que eventualmente se ven forzados a cambiar su educación por un trabajo atroz.
A inicios del año pasado, sin embargo, por vocación de convertir a la escuela en un espacio de contención y lograr una mejor calidad educativa para sus alumnos, la actividad de Marisa se materializó en un proyecto que pasó a llamarse A Casinha da Maestra y recibió el premio «Grandes Zoomadores» que otorga «Vamos a Zoomar», un proyecto sin fines de lucro que busca, a través de diversas actividades, potenciar e inspirar a la comunidad a través de la creación de una red de proyectos y personas que trabajan para el bien común.
«El nombre surgió a partir de una pequeña casa de madera que hay en el predio escolar destinada a ser mi vivienda, que aún no está terminada», cuenta Marisa.

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